Qué distingue a un buen florista de uno malo

28 September

Un buen florista, ¿quién es? ¿Colec­ciona her­mosos ramos de flo­res? ¿Es edu­ca­do con los clientes? ¿Qué otras habil­i­dades tiene? ¿Son impor­tantes las cual­i­dades per­son­ales? Averigüé­moslo. Este artícu­lo puede servir de lista de con­trol para com­pro­bar lo que debe enseñar a sus floris­tas. Mon­ta el ramo con belleza y según los cánones flo­rales Parece que la belleza de […]

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Victoria Vitkóvskaya

Director de Virgin’s bloom

Un buen florista, ¿quién es? ¿Colec­ciona her­mosos ramos de flo­res? ¿Es edu­ca­do con los clientes? ¿Qué otras habil­i­dades tiene? ¿Son impor­tantes las cual­i­dades per­son­ales? Averigüé­moslo.

Este artícu­lo puede servir de lista de con­trol para com­pro­bar lo que debe enseñar a sus floris­tas.

Monta el ramo con belleza y según los cánones florales

Parece que la belleza de un ramo es algo sub­je­ti­vo. De hecho, hay prin­ci­p­ios por los que se mon­ta un ramo.

Espi­ral. En cualquier ramo, todas las flo­res se reú­nen en una espi­ral en una direc­ción. De esta man­era los tal­los no se cruzan, no se pel­liz­can entre sí, y el ramo es más fácil de per­son­alizar para quitar una flor o para añadir una nue­va.

Col­or. Cuan­to más intrin­cadas y artís­ti­cas sean las com­bi­na­ciones de pale­tas, más caro pare­cerá el ramo. No impor­ta si el ramo es bril­lante o del­i­ca­do: debe ser agrad­able a la vista en un con­jun­to de col­ores.

Vol­u­men. Un ramo debe ser pro­por­ciona­do y simétri­co. Un buen florista sabe cómo hac­er ramos de flo­res de var­ios nive­les recien­te­mente puestos en boga.

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Combina el ramo con un embalaje y un jarrón armoniosos

Inclu­so un bel­lo ramo de flo­res pierde su atrac­ti­vo en un envolto­rio y un jar­rón inade­cua­dos. La fun­ción del jar­rón y del envase es acen­tu­ar la ele­gan­cia del ramo y ser un com­ple­men­to armo­nioso. Un buen florista sabe encon­trar estas com­bi­na­ciones.

Un ramo en un jar­rón equiv­o­ca­do no se lee bien en una vit­ri­na, y esto reduce las posi­bil­i­dades de que los clientes le presten aten­ción y lo com­pren. Y al final el ramo se estro­peará, habrá que dar­lo por per­di­do, y para la tien­da es un gas­to innece­sario. 

Para que el com­prador se vaya sat­is­fe­cho, el ramo debe ten­er un embal­a­je armo­nioso. Afec­ta al atrac­ti­vo final del ramo. Un envolto­rio que llame la aten­ción hace que todo el arreg­lo sea menos boni­to, es lo mis­mo que armar un mal ramo de flo­res. 

El cliente no podrá saber si el ramo no es de su agra­do o por el envase. Pero prob­a­ble­mente irán a otra floris­tería la próx­i­ma vez.

Hay ramos de flo­res que pare­cen auto­su­fi­cientes sin envolto­rio. Pero si su florista no incluye automáti­ca­mente el embal­a­je en el pre­cio del ramo, sino que lo cuen­ta por sep­a­ra­do, debería ofre­cerse siem­pre: para subir el cheque medio.

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Vic­to­ria Vitkóvskaya
Direc­tor de Virgin’s bloom

Dispone correctamente los ramos de flores en la vitrina

Lo primero que ve un cliente cuan­do entra en una tien­da es el escaparate. Debe impre­sion­ar y provo­car el deseo de com­prar un ramo. Por lo tan­to, en el escaparate debe haber ramos con difer­entes temas, col­ores y cat­e­gorías de pre­cios.

Un lugar deter­mi­na­do para cada ramo en la vit­ri­na se denom­i­na matriz de la vit­ri­na. Ini­cial­mente, el desar­rol­lo de la matriz es respon­s­abil­i­dad del jefe de floris­tas, que pien­sa en el con­cep­to. Un buen florista sabe cómo man­ten­er el escaparate de for­ma cor­rec­ta: 

  • Se ase­gu­ra de que haya ramos de flo­res de difer­entes pre­cios para que los clientes puedan ele­gir ramos que se adapten a todos los pre­supuestos. 
  • Susti­tuye un ramo com­pra­do por otro de pre­cio sim­i­lar y rel­leno. Por ejem­p­lo, si el florista pen­só que este lugar debe ser un ramo en col­ores pas­tel, no se puede pon­er un ramo de rosas rojas, ya que la matriz se vio­la y el escaparate se verá mal.

La vit­ri­na debe estar dis­pues­ta de for­ma escalon­a­da: los ramos se alter­nan en altura, col­or, dis­posi­ción de los estantes, vol­u­men del ramo y col­or. No se deben colo­car dos ramos grandes segui­dos ni dos ramos de flo­res rojas.

Si se ponen dos ramos rojos uno al lado del otro, uno palidece en com­para­ción con el otro y es prob­a­ble que no se com­pre. Y si el segun­do ramo es más caro, puede ocur­rir que un com­prador poten­cial no se lo pue­da per­mi­tir, pero el ramo más bara­to no lo com­prará, porque es notable­mente peor.

Con un arreg­lo escalon­a­do, el ramo rojo estará jun­to al amar­il­lo, no se mezclarán y cada uno atraerá a su pro­pio com­prador.

Muchos floris­tas, inclu­so los pro­fe­sion­ales, pien­san en tér­mi­nos de un solo ramo y no saben cómo mon­tar un escaparate de for­ma que sea leg­i­ble. No están acos­tum­bra­dos a dedicar el pen­samien­to espa­cial que es tan nece­sario a la hora de dar for­ma a una matriz de escaparate.

Este prob­le­ma puede resol­verse con un buen cri­te­rio. Puedes desar­rol­lar­lo tú mis­mo, con cur­sos y talleres de cole­gas exper­i­men­ta­dos. 

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Vic­to­ria Vitkóvskaya
Direc­tor de Virgin’s bloom

Es cortés y capaz de identificar la necesidad del cliente

La cortesía y la vol­un­tad de ayu­dar son cosas bási­cas para cualquiera que tra­ba­je en el sec­tor de los ser­vi­cios. Además, un florista debe ser capaz de comu­ni­carse con el cliente y recopi­lar toda la infor­ma­ción posi­ble sobre sus deseos: qué tipo de ramo se nece­si­ta, para qué pre­supuesto, para qué even­to. Esto ayu­da a ele­gir el ramo ade­cua­do para el cliente. 

Si el cliente ve que el florista ha esta­do aten­to a él y ha adiv­ina­do sus deseos, es prob­a­ble que vuel­va de nue­vo a por un nue­vo ramo. 

A veces una per­sona no sabe lo que quiere, no tiene una idea del ramo. En ese caso, un florista pro­fe­sion­al le ayu­dará a enten­der lo que real­mente nece­si­ta pre­gun­tar:

  • ¿A quién le haces el rega­lo?
  • ¿Cuál es su pre­supuesto?
  • ¿Cuál es el moti­vo del rega­lo? 
  • ¿Crees que le gus­taría un ramo bril­lante o uno del­i­ca­do?
  • ¿Cono­ces sus flo­res favoritas?

Y un mal florista dirá: “Aho­ra te haré algo boni­to y todo irá bien. El cliente sen­tirá que quiere deshac­erse de ellos ráp­i­da­mente, y es poco prob­a­ble que vuel­va a esa floris­tería.

Un buen florista no sigue los estereoti­pos a la hora de mon­tar un ramo. Por ejem­p­lo, que el amar­il­lo es para la sep­a­ración, el rojo para el amor. Aho­ra hay tan­tas var­iedades de flo­res que no las ata a cosas sim­bóli­cas.

Todo el mun­do tiene gus­tos difer­entes. ¿Por qué regalar a tu novia un ramo de rosas rojas si le gus­tan las peonías moradas? Por el con­trario, si a tu novia le gus­tan las flo­res rojas, ¿por qué no regalárse­las?

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Vic­to­ria Vitkóvskaya
Direc­tor de Virgin’s bloom

Sabe cómo cuidar las flores para que no se marchiten durante más tiempo

Cuidar bien las flo­res alarga su vida útil, lo que sig­nifi­ca menos des­perdi­cio en la tien­da. Un buen florista lo sabe:

  • Cómo curar una flor.
  • Cómo cor­tar­lo cor­rec­ta­mente.
  • Si la flor se puede pon­er en la nev­era y, en caso afir­ma­ti­vo, en qué lugar de la nev­era: el menos frío o no.
  • Cuán­do lavar los cubos, los jar­rones y el cuar­zo de la nev­era.
  • Con qué fre­cuen­cia hay que cam­biar el agua de los jar­rones y cómo uti­lizar Chrysal
  • Por qué hay que despo­jar a las flo­res de sus hojas

Todo esto afec­ta a la longev­i­dad de la flor. Si no se lavan los cubos, no se cam­bia el agua o no se hace el corte cor­rec­ta­mente, la flor se estro­pea o se pudre ráp­i­da­mente. Es aún peor si el florista no sabe que algu­nas flo­res no se pueden meter en la nev­era. Si se mete una orquídea cym­bid­i­um en el frig­orí­fi­co, se hin­chará y se alargará; hay que desechar la flor.

Hemos trata­do cada pun­to en detalle en nue­stro artícu­lo sobre amor­ti­za­ciones.

Procesa cuidadosamente la entrega

Nor­mal­mente es el florista o el asis­tente quien com­prue­ba la entre­ga.

Florista pro­fe­sion­al
  • Com­prue­ba la mer­cancía con el albarán de entre­ga para ase­gu­rarse de que todo ha sido entre­ga­do. 
  • Si hay tal­los daña­dos o rotos, hazles fotos y envíalas al com­prador. Esto es nece­sario para que el provee­dor le devuel­va el dinero de los pro­duc­tos defec­tu­osos.
Florista malo
  • No com­prue­ba la entre­ga. En con­se­cuen­cia, la tien­da puede no entre­gar las flo­res por un error del con­duc­tor del provee­dor. 
  • Se lim­i­tará a dar por per­di­dos los tal­los estro­pea­d­os y no inten­tará hac­er una amor­ti­zación. 

Entiende aproximadamente cuántas flores hay que sacar para montar el ramo

Para mon­tar un ramo, el florista debe sacar un número de flo­res que sea aprox­i­mada­mente igual al pre­supuesto del cliente. Si no se saca sufi­ciente, el florista ten­drá que ir varias veces a la nev­era y el cliente esper­ará. 

Quitar muchas flo­res tam­poco es bueno. El cliente verá un her­moso arreg­lo en la mesa, y luego se sen­tirá decep­ciona­do porque el ramo no era tan exu­ber­ante y her­moso como esper­a­ba. O, por el con­trario, empezará a pen­sar frenéti­ca­mente si tiene sufi­ciente dinero para un ramo tan grande. 

Un florista pro­fe­sion­al cono­cerá de ante­mano el pre­supuesto del cliente y sacará aprox­i­mada­mente la can­ti­dad ade­cua­da de flo­res. No pasa nada por coger un poco más: el cliente puede acep­tar aumen­tar el ramo, y el florista ganará más dinero.

A veces, el florista con­sigue un her­moso ramo con flo­res adi­cionales, sin las cuales pierde su efec­to orig­i­nal. Entonces el florista advierte al cliente de que le costará un poco más de lo pre­vis­to. La may­oría de las veces, al cliente no le impor­ta: ya ve el her­moso arreg­lo y entiende que vale la pena.

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Vic­to­ria Vitkóvskaya
Direc­tor de Virgin’s bloom

Recoge los ramos rápidamente

Cuan­to más tiem­po se tar­da en mon­tar los ramos, más retra­sos hay: colas de com­pradores, men­sajeros, la espera gen­er­al del ramo. La rapi­dez del mon­ta­je es espe­cial­mente impor­tante durante las fies­tas: cuan­tos más ramos pue­da mon­tar un florista, más dinero ganará la tien­da. 

Un florista pro­fe­sion­al invierte unos 30 min­u­tos en un ramo de 250 dólares. Un florista medio tar­da una hora, uno malo aún más. A los clientes no les gus­ta esper­ar, por eso es más rentable ten­er un florista pro­fe­sion­al que var­ios medioc­res. 

Si con­tra­ta per­son­al adi­cional para el 8 de mar­zo, ten­ga en cuen­ta que no todos mon­tan los ramos de flo­res con rapi­dez, por lo que puede haber retra­sos. Otra posi­bil­i­dad es que, antes de las vaca­ciones, se dé a todos un turno de prue­ba: para que la per­sona no se pier­da en el nue­vo entorno en pleno tra­ba­jo.

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Con Posi­flo­ra puedes con­tro­lar varias tien­das a la vez: ver el esta­do de cada tien­da y del nego­cio en su con­jun­to. Deja una solic­i­tud y te ayu­dare­mos a conec­tar y con­fig­u­rar el sis­tema con­table.

Conducta responsable en el trabajo

Has­ta aho­ra sólo hemos habla­do de las cual­i­dades pro­fe­sion­ales, pero las per­son­ales tam­bién son impor­tantes. Un florista con una acti­tud respon­s­able ante el tra­ba­jo no tiene miedo de per­donar algu­na igno­ran­cia, apren­derá en el pro­ce­so. Pero no te decep­cionará.

Florista pro­fe­sion­al
  • Si no puede acud­ir a un turno, avis­ará con antelación
  • Si es nece­sario, se quedará en el tra­ba­jo un poco más
  • No tra­ta el tra­ba­jo como un “aguan­ta un día”. Le gus­ta hac­er las flo­res
  • Siem­pre hace las cosas, sin olvi­dar los pla­zos
  • Ve vídeos instruc­tivos, tal vez asista a talleres. Si obser­va algún fal­lo, pien­sa en cómo cor­re­girlo
Florista malo
  • No se pre­sen­ta a su turno y no avisa
  • Lle­ga tarde al tra­ba­jo
  • No está moti­va­do para tra­ba­jar, lo prin­ci­pal es la paga, pero el cómo no es impor­tante
  • Se olvi­da de hac­er los reca­dos, bus­ca excusas
  • No ve el sen­ti­do de desar­rol­lar

Inten­ta igno­rar el carác­ter de la per­sona y tu opinión sobre ella como per­sona: fíjate en su acti­tud ante el tra­ba­jo. Hay pere­zosos encan­ta­dores e intro­ver­tidos dis­ci­plina­dos. Los primeros son acce­si­bles pero no dili­gentes; los segun­dos son más difí­ciles de comu­nicar, pero son valiosos como emplea­d­os.

De los cual­i­dades per­son­ales, val­oro la pun­tu­al­i­dad, la capaci­dad de decir la ver­dad y la respon­s­abil­i­dad. Me gus­tan los chicos que pueden ayu­darme y tomar ellos mis­mos la ini­cia­ti­va. 

Se dio el caso de un florista que cayó enfer­mo, y otro se ofre­ció a tra­ba­jar en su día libre cuan­do se enteró. Cuan­do tienes gente así en tu equipo, puedes mover mon­tañas. 

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Vic­to­ria Vitkóvskaya
Direc­tor de Virgin’s bloom

He vis­to a un florista burlarse de un cliente en su pági­na per­son­al de Insta­gram por com­prar un ramo de 3 dólares rub­los y pagar 6 dólares por la entre­ga.

Un pro­fe­sion­al es con­sciente de que sus comen­tar­ios inapropi­a­dos pueden desa­cred­i­tar a la empre­sa a los ojos de los clientes. Es ina­cept­able que un cliente poten­cial vea un post ridi­culizan­do a los clientes de la floris­tería, aunque sea la pági­na per­son­al del florista. Es una pér­di­da de rep­utación, de ven­tas y, sim­ple­mente, una fal­ta de éti­ca.

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Euge­nio Kashcheev
Fun­dador de Posi­flo­ra y copropi­etario de «Bukét­naya»

Resumen: Lo que hace un florista profesional y lo que hace uno malo

Florista pro­fe­sion­al
  • Mon­ta un boni­to ramo. Sabe espi­ralizar, sabe tra­ba­jar con el vol­u­men y el col­or
  • Ele­girá no sim­ple­mente el embal­a­je her­moso a un ramo, pero eso que mirará armo­niosa­mente con él. Pon­drá un ramo en un jar­rón nece­sario que jun­to con un ramo crea una com­posi­ción inte­gral
  • Mantiene una vit­ri­na ade­cua­da. Sabe lo que es el orden escalon­a­do.
  • Salu­da al cliente con cortesía, iden­ti­fi­ca la necesi­dad y arregla el ramo lo más cer­ca posi­ble de las expec­ta­ti­vas
  • Sabe cuán­do cam­biar el agua y lavar los cubos, qué flor pon­er dónde, cómo rel­lenar
  • Con­cil­ia las entre­gas con los conocimien­tos de embar­que, envía una lista de flo­res rotas o dañadas al com­prador
  • Recoge el ramo ráp­i­da­mente y no sac­ri­fi­ca la cal­i­dad 
  • Respon­s­able, dis­ci­plina­do, sin miedo a decir la ver­dad
Florista malo
  • El ramo no cumple con los están­dares flo­rales
  • No pres­ta aten­ción al tipo de envase y al jar­rón que ten­drá el ramo. Pien­sa que un boni­to ramo en cualquier jar­rón y envase será bueno.
  • No cree que un ramo se lea mal si se pone en un lugar equiv­o­ca­do
  • No sabe cómo comu­ni­carse con el cliente. No se cen­tra en la necesi­dad del cliente a la hora de mon­tar
  • Por no saber cuidar las flo­res, el florista tiene un alto índice de bajas 
  • Orga­ni­za la entre­ga en la nev­era sin mirar
  • Con­struye ramos lenta­mente, pero podría aten­der a dos clientes en ese tiem­po
  • No entra en un turno sin avis­ar. No responde al telé­fono
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